domingo, 13 de marzo de 2011

“LA PACIENCIA Y EL BUEN CARÁCTER”


Una persona no puede ser lista sino tiene una acción social y para tener esta acción social debemos hablar de “LA PACIENCIA Y EL BUEN CARÁCTER” viéndola como personalidad. El buen carácter del ser humano, es lo que puede ser usado para caracterizar su vida, especialmente en términos éticos.
“LA PACIENCIA Y EL BUEN CARÁCTER” es observado por los pueblos africanos como uno de los principales objetivos de la existencia de los seres humanos. Desde que comprendemos lo que es justo, lo que es falso debe ser abandonado, sin que parezca una renuncia. Y el factor o punto de arranque es: ¡LA PACIENCIA Y EL BUEN CARACTER!… y es que si fuera practicado por todos, si fuera conocido por todos, de seguro existiría una mejor convivencia.
Cada individuo debe esforzarse por tener buen carácter  para ser capaz de conducir una buena vida dentro del ambiente en donde se desarrolla y convive,
el hombre que tiene buen carácter no colisiona con ninguno de los poderes, sean estos humanos o sobrenaturales y vivirán en completa armonía con las fuerzas que gobiernan el universo. De esta manera se lograría educar e instruir a los jóvenes sobre los grandes peligros que tienen que enfrentar, alejándolos de ellos. Nadie en el mundo puede negar que seamos parte de Dios, llame como se le llame.
Ahora bien aquí en América, sobre todo en latino América, tendemos a ser facilitas en las cosas, tendemos a ser conformistas, lentos, flojos, atendemos apurados a lo que nos beneficia materialmente, tenemos los valores invertidos, las ilusiones las cambiamos por penas absurdas, lanzamos un suspiro al aire y nos llenamos de mentiras.
Tenemos una creencia, pero no actuamos conforme a la misma. No desarrollamos la creencia en la realidad, no actuamos con buen carácter.
El buen carácter conlleva a la plena preservación del amor, la compasión, la dignidad humana y la justicia. Los seres humanos de nuestro tiempo debemos hacernos cada vez más conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el número de aquellos que exigen que los hombres en su actuación se actualicen y usen del propio criterio y libertad de manera responsable, guiados por la conciencia del deber y no movidos por la coacción. La vida nos enseña esas virtudes para alcanzar ese buen carácter.
La vida nos enseña que es más fácil dejar huella con el ejemplo que con los bienes materiales, nos enseña que vale la pena vivir haciendo el bien a la humanidad. Dios a través de la enseñanza del día a día nos está dando unos nuevos paradigmas, que nos ayudan a sobrevivir en la sociedad actual que cada vez se torna más problemática y difícil de entender.
Tratemos, intentemos y pretendamos vivir para volver a nacer con buen carácter en función de ser cada día un mejor ser humano para orgullo de Dios, de nuestros familiares, de nuestros amigos y de la vida misma.

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